Se acabaron los empujones cuando damos paseos
Se acabaron las mejillas coloradas cuando te me acercas
Se acabaron las sonrisas escapadas al mirarte
Se acabaron las caricias, las miradas, los abrazos, los besos
Todo se pasó demasiado rápido
Porque siempre hay días que jamás pensaste que podían transcurrir así y que marcan tu vida por no poderlos olvidar, porque se quedan en tu memoria por lo maravillosos que fueron o, incluso, por lo desgraciada que te hicieron sentir.