Quizás mañana ya nada me importe, seguramente callaré a mi mente diciéndole que, si se marcha, es porque quiere. Aún con todo, me duele pensar que se va, a pesar de que ya no es lo mismo, que faltan palabras entre nosotros, miradas, besos, caricias... que gasto mis horas recordando sus exactas palabras, aquellos momentos en los que me hizo poner nerviosa, y no precisamente por porque teníamos un examen, -no-, sino porque solo él consigue que tiemble al escuchar un simple "eres perfecta", "tú no eres como el resto"...
Esas cosas tan necesarias
que me haces sentir...
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