Me quedo callada, pensando que eres el mismo, que siempre lo has sido, de repente me encuentro envuelta en tus brazos, me acaricias y me abrazas con suma delicadeza, siento tus labios en mi frente, luego en mi mejilla y luego... simplemente una mirada, una mirada en la que sobran las palabras, tu cara frente a la mía a apenas dos dedos... no hizo falta nada más para saber lo que en ese momento estábamos deseando, no hizo falta nada más para darme cuenta, me conformé con tu mirada, te conformaste con mi mirada y, juntos, paramos el tiempo.
Hoy estoy feliz, tranquila, al fin resolví esa encrucijada que tanto me pesaba... Hoy solo siento ganas de gritar, de reír, de acabar con todo lo que nunca debió haber sido y... disfrutar, de lo que venga, ya me da igual, pero empezar de cero sin dejar que nada me estorbe, que nada me cohiba. Hoy me arranqué esa maldita coraza y, al fin, pude ver lo que mis ojos tanto me negaban.
Hoy me da igual si nunca te voy a dejar de querer
porque me encanta quererte!
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