martes, 24 de enero de 2012

La historia de siempre...

Un día vas tranquilamente caminando por la calle y, de repente, notas como tu corazón se acelera, tu cuerpo tiembla por dentro y casi empiezas a sudar...

- Por favor Dios, si existes, hazme invisible, que no me vea que no me vea.

Ahora no solo notas que él te vio sino que te parece que son mil ojos los que te observan. Vas avanzando al mismo tiempo que os vais acercando y, todo el paisaje que había a tu alrededor hace 2 minutos, ha desaparecido, quedándote solo mirar al suelo o a él. Finalmente, como era de esperar, se cruzan las miradas y, acto seguido, los dos vuelven la cara para otro lado.



Ya no se ven, cada uno siguió su camino, sin embargo tu cuerpo no se repone, digamos que lo hará en... un día (con suerte) o una semana (ahí ya muérete vamos).

Y ahora es el momento en el que llamas a tu mejor amiga y le cuentas lo estúpida que has sido, sin pensar que él también lo fue. Y ahí es donde yo quiero llegar, porque él es aún más estúpido, a él no sólo le pasan las mismas cosas por dentro sino que, además, es por él por el que las cosas están así. En tu mirada hay timidez, pena... pero en la suya hay, además, VERGÜENZA y CULPA. 


... hasta que nosotras la acabemos de escribir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario